Lanzamiento de The Blackening
El 27 de marzo de 2007 se lanzó en todo el mundo una obra que cambiaría el curso del metal moderno. Estamos hablando de The Blackening, el que para muchos, un servidor incluido, es el álbum cumbre de Machine Head, banda de la que ya hablamos en nuestro artículo sobre las mejores canciones de Machine Head , y uno de los mejores discos de metal de lo que llevamos de siglo. Hoy, 18 años después y mayor de edad, no solo sigue estando vigente en muchas listas de música, sino que se ha consagrado como un referente generacional, una lección magistral de cómo reinventarse sin traicionar tu esencia.
Antes de The Blackening: Machine Head renace cual ave Fénix
Venían de una etapa complicada. Tras el irregular Supercharger (2001) y el malogrado The Burning Red (1999), muchos pensaban que Machine Head estaba acabado. Sin embargo, con su quinto álbum de estudio Through the Ashes of Empires (2003) ya había sembrado la semilla de la redención, mejorando bastante la calidad de su trabajo en relación a los dos anteriores. Pero lo que nadie podía imaginar es que, cuatro años después, iban a publicar un disco que no solo les devolvería la credibilidad, sino que los elevaría al olimpo del metal.
The Blackening: técnica, rabia y ambición sin límites
Desde el primer segundo, con los nueve minutos de Clenching the Fists of Dissent, se percibe que esto no era un disco más. Con estructuras complejas, cambios de ritmo demoledores y unas letras cargadas de crítica social y existencialismo, The Blackening elevó el listón compositivo de Robb Flynn y los suyos a un nivel que no habían alcanzado antes.
No se trataba solo de riffs pesados, batería frenética y breakdowns asesinos (que los hay, y muchos), sino de una narrativa épica, de canciones que se atreven a durar más de 10 minutos sin perder ni un ápice de intensidad. Todo ello envuelto en una producción impecable y con una portada tan oscura como el contenido del álbum: la muerte reinando y un espejo con el mensaje «El espejo que no miente» escrito al revés.
Canciones que dejaron huella
- Aesthetics of Hate: Un himno furioso, escrito como respuesta al infame artículo que insultaba a Dimebag Darrell y en homenaje a éste tras su fallecimiento. Técnica vertiginosa y emoción pura.
- Halo: Una epopeya sonora. Diez minutos de pura intensidad y melancolía épica.
- Now I Lay Thee Down: Melódica y sombría, perfecta para los amantes de lo oscuro.
- Beautiful Mourning: Uno de los cortes más directos y poderosos del álbum.
Impacto y legado
El éxito fue inmediato. Crítica, público y músicos coincidieron: una obra maestra. Nominaciones a los Grammy, portadas en revistas, giras mundiales. Machine Head volvía a ser una banda esencial. Robb Flynn demostró que estaba más vivo que nunca, y su visión musical alcanzó una profundidad lírica pocas veces vista en el groove metal.
18 años después…
Escuchar hoy The Blackening es tan impactante como en 2007. No ha envejecido. Es más: ha ganado con el tiempo. Detalles nuevos, letras que siguen golpeando, y una energía visceral que no se apaga. Si eres amante del metal y no has vivido esta experiencia, estás tardando.
Conclusión
Pocos discos han logrado lo que The Blackening: restaurar la fe en una banda, redefinir su estilo, conquistar crítica y público, y convertirse en piedra angular de una generación. A día de hoy, cada uno de sus temas sigue tocando la fibra del oyente, con una mezcla de brutalidad técnica y alma poética que es difícil de igualar.
Feliz aniversario, The Blackening. 18 años no son nada… para un álbum que ya es eterno.