Cuando un grupo con tantos años encima anuncia disco nuevo, siempre hay un mix de emoción y curiosidad. ¿Sonarán como antes? ¿Se habrán reinventado? Pues podemos decir que estos veteranos lo han hecho a su manera, con ese estilo que solo ellos saben manejar y que te hace sentir que estás en casa.
Aquelarre es el décimo trabajo de estudio de la banda granadina Azrael, y tras más de tres décadas de trayectoria parece que todavía tienen mucho que decir en el panorama del heavy metal nacional. Publicado el 31 de octubre de 2025, el álbum llega en un momento de madurez y con la clara intención de reafirmar la identidad del grupo mientras actualiza su sonido para una nueva etapa.
El diseño gráfico del álbum conserva elementos emblemáticos del catálogo de Azrael que le han permitido mantener la estética seguida por el grupo durante su trayectoria.
Un álbum que mira al futuro sin olvidar su esencia
Uno de los mayores aciertos de Aquelarre es el equilibrio entre fuerza, melodía y emociones con temas vibrantes, riffs ágiles, ritmos firmes y un tono, en ocasiones épico, que encajan en la identidad de la banda.
Mientras mi cuerpo aguante es el pistoletazo de salida de las nueve canciones que componen el álbum, aunque hay que decir que para la edición física del disco se incluye una bola extra y es la regrabación del mítico tema Atrapado del disco Mafia.
La energía y velocidad se mantienen constantes y a un nivel alto durante todo el disco con canciones como Humanidad o Pobre Diablo, donde las guitarras son agresivas y contundentes con un power metal muy característico.
Los clásicos teclados también hacen acto de presencia entremezclando melodía, profundidad y dramatismo, lo que se refleja en canciones como Ángel desterrado, creando un ambiente más denso y reflexivo.
Este equilibrio entre velocidad, contundencia y momentos más introspectivos dota al disco de una dinámica variada que mantiene el interés de principio a fin.
Un puente entre el pasado y el presente
Presente
Para los seguidores de siempre, el disco puede suponer un regreso exquisito a los elementos que hicieron grande a la banda. Para los oyentes nuevos, ofrece una puerta de entrada clara y enérgica a uno de los nombres imprescindibles del metal español.
Aquelarre no viene a reinventar ni a romper con lo que Azrael ha construido durante años. Parece que la intención es dejar claro que la banda sigue en plena forma, pulir su estilo y entregar un trabajo que se siente auténtico de principio a fin. Es un disco sólido, potente y muy emocional, donde la experiencia se mezcla con un aire fresco y demuestra que el heavy metal melódico todavía tiene mucho por ofrecer.
La regrabación de Atrapado, que cierra la edición física del álbum, funciona casi como un guiño al pasado del grupo. Más que un simple extra, es un puente entre la historia de Azrael y esta nueva etapa, reforzando la identidad de una banda que, pese a los cambios y más de tres décadas de carrera, sigue teniendo muy claro quién es y hacia dónde va.
Pasado
Hablar de mis dos discos favoritos de esta banda es casi como abrir un álbum de recuerdos. Son esos discos que pones un momento y que acabas escuchando enteros sin darte cuenta porque tienen algo que te engancha sí o sí.
El primero de ellos es Mafia del año 2000, que supuso un punto de madurez en el sonido del grupo, donde el heavy metal clásico se mezcla con el power metal. Destacaría principalmente los teclados, que aportan un toque melódico y atmosférico que era poco habitual en el metal español de la época, junto con la voz tan carismática de Manuel Moral.
La técnica y los estribillos de auténticas joyas como Vuela, Tarde ya, Mafia, Volver a nacer, Jehová y Alas de cristal consiguieron que la conexión con el público fuera instantánea.
Mafia siempre será considerado uno de los trabajos clave de Azrael que definió su identidad y fortaleció su reconocimiento en el panorama del heavy metal castellano.
El otro disco que quería rememorar es el Dimensión IV con míticos temas de los que seleccionaría Sacrificio, Nada que temer, Sentencia y Mujer de Hielo que pueden resumir perfectamente la variedad del disco en cuanto a rapidez, agresividad, introspección y melodía. Con este disco la banda alcanzó posiblemente su punto más alto, un disco de culto del metal español y una referencia por su calidad técnica.

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