Discos de metal recientes que merecían más atención: álbumes ignorados que sí importan
Escuchar discos hoy se ha convertido en un acto rápido. Demasiado rápido. Sale el álbum, se consume, se comenta y se olvida. Y, en medio de ese ruido constante, algunos discos de metal recientes que merecían más atención han pasado como si nada.
No porque fueran flojos. Al contrario. Han pasado porque no entraban en el circuito del mainstream, porque no gritaban lo suficiente o porque no se plegaban al sonido de moda. Y eso, curiosamente, suele ser una buena señal.
Tranquilo, que en este artículo no hago rescates nostálgicos ni hablo de rarezas imposibles. Hay discos que he escuchado con calma, que he vuelto a poner y que siguen diciendo cosas. En la época de la inmediatez, para mí, ya es mucho decir.
Si quieres, puedes echar un vistazo al resto de mis reseñas, recomendaciones y artículos: Artículos de Jesús Boluda del Toro.
Discos que crecen conforme lo vas escuchando más y más veces
Todos estos álbumes tienen algo en común: no están diseñados para gustar a la primera. No te meten el subidón inmediato ni tampoco existe el estribillo fácil. Funcionan cuando el oyente baja el volumen del mundo y sube el del disco.
Por eso, estos discos de metal recientes que merecían más atención no explotaron. Simplemente quedaron ahí, esperando a quien todavía escucha con calma.
Sólstafir – Hin helga kvöl
Con Sólstafir no caben las medias tintas. Nunca ha sido una banda cómoda, y este disco es la representación de ello. Avanza despacio, con un tono casi introspectivo y sin buscar el gancho fácil. Se perciben las atmósferas, los silencios, la contención en ciertos momentos. No entra a la primera, pero cuando lo hace, no se va.
Aquí hay melancolía, rock y una forma muy personal de entender el metal. No te hablo de un disco para listas rápidas. Es un disco para escucharlo de noche y sin distracciones. Quizá por eso muchos lo dejaron pasar.
Aquí tienes la lista de Spotify de «El santo Tormento», que es la traducción del título:
Hellripper – Warlocks Grim & Withered Hags
Este disco es justo lo contrario a mi recomendación anterior. Velocidad, mala leche y cero postureo. Hellripper va directo al cuello. Black, speed y thrash mezclados. Riffs afilados, actitud real y canciones que te golpean para hacerte mover la cabeza casi sin querer. Es metal para escuchar a todo volumen y, si tienes colegas cerca, pegar un par de empujones.
Lo he puesto muchas veces sin pensar. Y lo he disfrutado mucho. Eso es clave. Es uno de esos discos de metal recientes que merecían más atención porque cumple exactamente lo que promete. Ni más, ni menos.
Green Lung – This Heathen Land
Green Lung juega con ventaja: tiene personalidad y un estilo que te hace reconocerlos al instante. This Heathen Land suena grande, compacto y reconocible desde el primer corte. Heavy metal, doom y rock oscuro con un aire clásico, pero que no suena viejo.
Aquí hay canciones trabajadas al detalle, riffs que se recuerdan y un tono muy británico que atraviesa todo el disco. Es una confirmación clara de hacia dónde va la banda. En 2026 vuelven con nuevo trabajo de estudio, espero que sigan en el camino que han marcado.
Es un disco sólido, honesto y bien construido. De esos que deberían haber tenido más eco del que tuvieron. Sin duda, uno de los discos de metal recientes que merecían más atención.
Dvne – Voidkind
Dvne es de esos grupos que exige algo al que está al otro lado. Atención, paciencia y cierta implicación. No es del tipo de trabajos que puedes dejar como sonido de fondo. Pero lo que ofrece a cambio es un disco trabajado, denso y coherente.
No es metal progresivo para lucirse. Es metal progresivo construido poco a poco. Capas, desarrollos largos y una sensación constante de peso y coherencia. Todo tiene sentido dentro del conjunto. Y eso se agradece. Aunque, una vez más, no todo el mundo esté dispuesto a escucharlo como merece.
Escuchar sigue siendo un acto de resistencia
En definitiva, estos discos de metal recientes que merecían más atención no fallaron. Simplemente no encajaron en el ritmo actual. Comienzo a estar bastante asqueado de la prisa, del bucle inmediato y sin concesiones en el que nos estamos metiendo. La música en general y el metal en particular necesita su espacio, necesita respirar. Yo sigo prefiriendo discos que crecen a discos que se consumen rápido. Álbumes que piden varias escuchas a trabajos diseñados para durar una semana.
Estos siguen aquí. Y seguirán, aunque nadie los empuje.
Si te ha molado, regálate ratos de placer sentándote a escuchar, no a oír, estos discos. De nada.
Francisco
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