Demasiado había tardado en escribir este artículo repasando la trayectoria de Rob Halford en solitario, no sé las veces que habré escuchado los discos, pero como diría algún viejo amigo blanco conocido, todo llega Bonico!!, así que allá vamos!!!.
Separarse de un grupo con el que se ha compartido identidad, escenario y éxito no es solo una decisión profesional, sino también personal. Rob Halford era conocedor y, a pesar de ello, fue capaz de convertir ese salto al vacío en materia creativa. Los tres discos en solitario que recordamos en este artículo no solo narran una nueva etapa musical, sino también un proceso de búsqueda, afirmación y madurez artística.
A comienzos de la década de los 90, Judas Priest acababa de publicar Painkiller, un disco que hoy es un clásico indiscutible. La banda venía de superar momentos complicados y parecía haber recuperado el rumbo, pero Halford no estaba del todo cómodo. Sus intereses musicales empezaban a ir por otro lado.
Durante la gira de Painkiller, Pantera teloneó a Judas Priest y Halford quedó claramente impactado por lo que estaba pasando en la nueva escena metalera. Cuando propuso adaptar el sonido de Priest a esos nuevos tiempos, la respuesta no fue especialmente entusiasta. La tensión fue creciendo hasta que Halford decidió marcharse y empezar de cero con Fight.
War of Words: cuando Rob Halford decidió salirse del camino
Hay discos que no se pueden separar de su época, y War of Words, el debut de Fight, es uno de ellos. No porque haya envejecido mal, sino porque suena exactamente a lo que fue: principios de los 90, groove metal en pleno auge y muchas bandas intentando subirse a un tren que Pantera acababa de poner en marcha con Vulgar Display of Power. Con ese panorama, era fácil pensar que Rob Halford simplemente estaba siguiendo la corriente tras dejar Judas Priest. Pero la realidad es un poco más interesante.
El momento en que Halford necesitaba cambiar
Halford estaba interesado en ese sonido más áspero y directo. Para lograrlo, reclutó a músicos jóvenes, mantuvo a Scott Travis a la batería y él mismo escribió todas las canciones del disco War of Words.
Musicalmente, no hay temas largos: las canciones van al grano, con riffs simples pero efectivos y una estructura bastante clara. Dentro del groove metal, el disco resulta sorprendentemente ordenado, algo que se agradece en una época en la que muchas bandas confundían pesadez con caos.
Aunque presenta coros casi tribales en canciones como Nailed to the Gun o Vicious, nunca da la sensación de que Halford esté forzando un papel que no le corresponde, imitando a Anselmo o Cavalera, adapta su voz, pero sigue siendo él.
El resto de la banda cumple con nota. Scott Travis aporta una batería potente y técnica, con mucho doble bombo, y las guitarras apuestan por un sonido grave y crujiente, muy noventero.
Muchos estribillos se basan en repetir el título de la canción, dando muy buen resultado en canciones como Into the Pit o la ya mencionada Vicious, mientras que otras, se decantan más por ritmos lentos y oscuros como Life in Black o Laid to Rest.
A nivel lírico, War of Words toca temas clásicos del metal: traición, avaricia, sufrimiento y religión. No alcanza el nivel de violencia verbal de bandas como Pantera o Sepultura, pero sí transmite una oscuridad bastante efectiva, especialmente en canciones como Immortal Sin o la más melancólica For All Eternity.
Un disco algo olvidado, pero super obligatorio
Resulta curioso que el interés de Halford por el groove metal de la época provocara una ruptura, cuando la propia banda acabaría explorando sonidos muy similares en Jugulator.
War of Words es el sonido de un artista veterano saliendo de su zona de confort. Me parece un gran álbum sin duda, trabajado y muy ordenado y que tiene todo mi reconocimiento. Si eres fan de Rob Halford, es una escucha super obligatoria.
Resurrection

Declaración de intenciones desde el primer minuto, Halford te golpea con una espectacular entrada en escena dejando claro quien está al mando y lo acompaña con un metal pesado y directo al grano. Un disco sin rodeos que mantiene el nivel inicial durante casi todo el álbum.
Tras ese apoteósico primer tema que te deja loco, uno de los temas que más rápido llaman la atención es Made In Hell, una canción muy marcada por el sonido clásico de Judas. Tiene una melodía de guitarra muy reconocible, un estribillo pegadizo y una letra que habla de vivir la vida sin cadenas. Es de esas canciones que levantan el ánimo.
Pero si hay un tema que se lleva todos los focos, ese es Silent Screams. Simplemente enorme. La canción va creciendo poco a poco, arrancando con un ambiente oscuro y poderoso, apoyado en un bajo contundente, hasta desembocar en una parte más rápida y aplastante donde Halford se luce de verdad con sus registros vocales. La batería suena profunda y pesada, sosteniendo los más de siete minutos sin perder ni un ápice de intensidad. Un temazo de los que se quedan contigo.

Otro momento destacado llega con The One You Love To Hate, el dueto con Bruce Dickinson. La combinación funciona de maravilla: mucha energía, potencia bruta y una estructura sencilla que va directa al grano. No necesita complicarse para impactar, y eso juega totalmente a su favor.
Tampoco se quedan atrás temas como Night Fall, me encanta la guitarra inicial que vuelve a marcar el tempo a media canción, Cyberworld o Twist con ese estribillo en un tono tan pegadizo.
En cuanto a las letras, aunque no son especialmente complejas, encajan muy bien con la energía del disco. Hablan de superar obstáculos, plantarle cara a la vida y vivir al límite, reforzando ese espíritu directo y sin concesiones que define el álbum.
Crucible
Sin duda el disco más crudo y potente de los tres. Obviamente, la voz es una nueva demostración de todos los registros sólo al alcance del Metal God, pero destacaría el trabajo del batería Bobby Jarzombek, una apisonadora cuando tiene que serlo en canciones como Betrayal, densa en Golgotha y prominente y melódica en She. En definitiva, una batería que marca el ritmo con gran fuerza y un fuerte sonido pero con una gran definición y melodía.
Si tuviera que elegir dos canciones del disco, que es bastante extenso ya que incluye 15 temas, me quedaría con She y Trail of Tears dos ejemplos de lo comentado y con temáticas muy dispares.

“She is the one who fills my soul with grace and dignity so rare”
Trail of Tears o camino de lágrimas, es la búsqueda de la liberación a través del sufrimiento y el dolor personal mientras que She es una balada al puro estilo Halford con una letra más poética, aunque igualmente cargada de dolor y fascinación por una mujer que es su salvación y su perdición.
Os dejo el vídeo de Bobby Jarzombek en el estudio del tema Trail of Tears y un directo de For All Eternity.
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