noviembre 2, 2026 Guillermo Metcalfe Hernández

Recordando a Obituary

Reyes del death metal desde Miami

Portada Obituary

Hay grupos que te conquistan con una melodía pegadiza, otros que te dejan con la boca abierta por su técnica y algunos que directamente hacen saltar las paredes. Obituary los podríamos incluir en esta última categoría. Desde los pantanos de Florida y con ritmos demoledores llevan más de cuatro décadas demostrando que el death metal también puede tener groove, personalidad y canciones que se te quedan grabadas en la cabeza.

Se puede afirmar tranquilamente que el secreto de Obituary está en la pesadez, en los silencios prolongados y en esos riffs que parece que te arrastran a las profundidades junto con la inconfundible voz de John Tardy. Sin demasiados artificios, amplificadores enchufados y a tocar.

Desde Florida a todo el mundo del death

Para entender la historia de Obituary tenemos que viajar hasta mediados de los años 80, cuando el metal extremo estaba empezando a tomar forma. El thrash metal había abierto la puerta a una música más agresiva, pero algunas bandas querían ir todavía más lejos. Florida se convirtió en uno de los grandes epicentros de aquella revolución, con grupos que ayudaron a definir el sonido del death metal estadounidense.

En ese ambiente empezaron su aventura los hermanos John y Donald Tardy, junto al guitarrista Trevor Peres y otros músicos que fueron pasando por la formación. Inicialmente se llamaban Executioner, después Xecutioner y, finalmente, adoptaron el nombre Obituary en 1988.

Mientras otras bandas apostaban por la velocidad extrema, ellos construían canciones más densas y pesadas, con guitarras que parecían avanzar como una excavadora. Y estaba John Tardy, claro, cuya forma de cantar se alejaba de los gruñidos más convencionales para convertirse en una especie de alarido cavernoso, inconfundible desde el primer segundo.

Slowly we rot

En 1989 publicaron Slowly We Rot, su primer álbum de estudio y una de esas obras que ayudan a explicar por qué el death metal se convirtió en un género con identidad propia.

Un disco crudo, oscuro y directo. Nada de adornos innecesarios: riffs contundentes, una batería demoledora y una atmósfera que transmitía peligro constante. La canción que da título al álbum resume perfectamente aquella propuesta, mientras que temas como Internal Bleeding y Til Death mostraban que la banda sabía combinar brutalidad y personalidad.

Escuchado hoy, sigue teniendo ese encanto especial de los discos que no necesitan sonar perfectos para resultar tremendamente efectivos. Su producción conserva la aspereza de aquellos primeros años.

slowly we rot

Cause of Death: una auténtica obra maestra

Probablemente el disco más emblemático de la carrera de Obituary y una parada obligatoria para cualquiera que quiera conocer el death metal clásico.

Con una producción más trabajada y composiciones con mejores contrastes entre velocidad y pesadez, la banda perfeccionó su fórmula sin perder un ápice de agresividad. La guitarra de Trevor Peres, los solos de James Murphy y la pegada de Donald Tardy construyeron un sonido tan reconocible como demoledor.

Ahí están Chopped in Half, Turned Inside Out y Infected, canciones que siguen funcionando como auténticos himnos del género. Los riffs se clavan en la cabeza y los cambios de ritmo consiguen que cada tema tenga su propio carácter.

Si solo pudieras escuchar un disco de Obituary para entender su importancia, este sería un candidato perfecto.

cause of death

Obituary en la época de los 90

En 1992 llegó The End Complete, otro de sus grandes trabajos y el álbum que ayudó a ampliar su público. El grupo ya tenía una identidad perfectamente definida y sabía cómo convertir sus riffs en canciones memorables sin perder contundencia.

El tema titular y I’m in Pain son dos buenos ejemplos de aquella etapa, en la que Obituary consiguió una repercusión considerable dentro de la escena extrema.

Dos años después publicaron World Demise, un álbum que introdujo nuevos matices en su sonido. La producción era más elaborada y aparecían elementos cercanos al groove y ciertos ambientes industriales. Don’t Care se convirtió en uno de sus temas más conocidos, demostrando que la banda podía explorar otros caminos manteniendo su identidad.

Después llegó Back from the Dead (1997), antes de que el desgaste y los cambios en la industria terminaran provocando una separación temporal en 1998.

Parecía que la historia había llegado a su fin, pero todavía quedaba mucho por contar.

El regreso de los muertos vivientes

Obituary regresó en 2003 y publicó Frozen in Time en 2005. Habían pasado los años, el metal había cambiado y habían aparecido nuevas generaciones de bandas extremas, pero aquellos riffs seguían funcionando como una apisonadora.

Durante los años siguientes llegaron discos como Xecutioner’s Return (2007), Darkest Day (2009), Inked in Blood (2014) y Obituary (2017). Sin necesidad de reinventarse por completo, el grupo mantuvo su esencia y demostró que todavía tenía capacidad para publicar material convincente.

En 2023 llegó Dying of Everything, un trabajo que recupera buena parte de la crudeza y la contundencia de sus mejores años. Es una excelente puerta de entrada para quienes piensan que Obituary pertenece únicamente al pasado y una buena noticia para quienes llevan décadas siguiendo sus pasos.

El secreto está en la masa

Si todavía no los conoces y te apetece adentrarte en su mundo apunta estas canciones: Slowly We Rot, Chopped in Half, Turned Inside Out, The End Complete y I’m in Pain. Y no te olvides de Redneck Stomp, la instrumental que abre Frozen in Time y demuestra que un riff sin una sola palabra puede resultar más contundente que muchos temas enteros.

Lo que hace especiales a Obituary no es solo su importancia histórica. Es haber encontrado una manera propia de entender el metal extremo. Su música tiene peso, tiene groove y posee una personalidad que no depende de modas ni de exhibiciones técnicas.

John Tardy sigue siendo una de las voces más reconocibles del género, mientras que la batería de Donald Tardy y las guitarras mantienen esa sensación de maquinaria pesada que avanza sin detenerse.

Y si después de escuchar Chopped in Half no te apetece mover la cabeza como si no hubiera un mañana, quizá lo tuyo no sea el death metal.

Más artículos de Guillermo Metcalfe

¿Te ha gustado este artículo?

¡Haz clic en las 5 estrellas para puntuarlo!

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Contáctanos

Contacta con nosotros a través de nuestro email.
Envíos de notas de prensa, pases para conciertos, lanzamientos, discos o cualquier consulta que quieras realizar.
También te esperamos en nuestras redes sociales: ¡Síguenos en Instagram!

TLF: 649 035 324

Diseño e imagen by: Cristóbal Terrer Mota

footer49contacto

¿Te ha gustado este artículo?

¡Haz clic en las 5 estrellas para puntuarlo!

Autor